Con el final del verano

Llegaba el punto y final de la estación de la absoluta despreocupación acompañado, por primera vez desde hacía ya algún tiempo, de aquella desagradable ola de profunda decepción. Con el final del verano se cerraban tantas puertas abiertas en contra de cualquier pronóstico. Se rompían promesas selladas bajo la mirada de atardeceres en cualquier orilla. Se recapacitaban locuras que con tanto orgullo se airearon durante aquellos días.

El verano guardaría en su cálido recuerdo los sentimientos floreciendo sobre las pieles de aquellos cuerpos desnudos que rebosaban juventud y frenesí.

Con el otoño se hicieron fríos los días, y con ellos, todo aquello que empezó con la fuerza de una llama que ilumina la oscuridad más absoluta.

Con el otoño llegó la distancia y la lluvia. Los días grises que buscarían nostálgicos tiempos mejores en el recuerdo del calor y el cielo despejado que acabó con aquel equinocio.

Con el otoño volvió la rutina y arrasó con todo a su paso. Porque el verano nunca entendió de “para siempres”, sino de placeres del momento.

Nunca les perteneció aquel amor

Aquellos cuerpos que antes se fundían en el ardiente vaivén se sometían ahora a su propio cambio de estación y perdían tanto calor acumulado con el pasar de los días y de cada segundo arañado a aquel carnal y fugaz verano.

Aquel recuerdo de un “nosotros” se volvía lejano y difuso dejando al descubierto la terrible e incómoda verdad: aquello NO era para ellos. Aquello era solo algo tomado prestado. Algo que debía quedarse encerrado, latiendo ansioso de volver con el calor de los últimos días de Julio. En su estado original, sin adulterar. Tal y como lo había encontrado. A merced del incauto enamoradizo que pretendiera pasar por alto lo que el recién experimentado aprende con el final del verano: que los amores de verano nunca pertenecen al enamorado. Que su fugaz existencia depende de su seductora condición.

Como tantas historias que nacen y mueren en él, la suya se quedaría en ese punto y final que se disfraza de eterna pausa. En el tórrido limbo al que van a morir sin excepción todos los amores de verano y de donde nunca nadie consiguió salir ileso.

Con la llegada del otoño todo quedó enterrado bajo un manto de broza de colores cálidos y realidad a partes iguales. El olor de su cuello se fundía con el aroma de la lluvia sobre el suelo cubierto, y el estridente sonido del crujir de las hojas acabó eclipsando por completo aquellos susurros y aquella particular forma de reír que tanto lo enloquecían. Incluso los lunares. Aquellos dos perfectos lunares alineados, parecían difuminarse en el recuerdo de aquel cuello que tantas veces recorrió con dilación y desenfreno. Deteniéndose. Apresurándose.

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Apenas recordaba su voz, su sonrisa o su forma de caminar. Por aquel entonces ya era solo una silueta. Una cara completamente difuminada con una cuidada trenza rubia que caía con delicadeza sobre unos hombros perfectamente compensados.

Eso es todo cuanto quedaba de aquel “nosotros” y de aquella versión adolescente de mi mismo que quedó sepultada con ella bajo eternos veranos sin noticias suyas.

Quien sabe…

puede que después de todo no nos perteneciera

 …

PREMIO TAGS

He sido nominado a este premio por el autor del blog https://marcialcandioti.wordpress.com Muchas gracias a mi gran nominador, el que ya considero un gran amigo y un gran blogger. Una vez más: GRACIAS MARCIAL

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Premio TAGS OTORGADO por Marcial Candioti https://marcialcandioti.wordpress.com

Carta a mi futuro yo

Querido y compulsivamente enamoradizo YO:

Soy tu. 

Tu yo mas cercano. 

Tu yo, el que aun tiene el corazón en el puño. 

Tu yo, el que acaba de sufrir una vez mas la sensación de derrota y desesperanza que trae consigo el duro y certero flechazo del “desamor”

Puede que cuando releas esto pienses que eres imbécil. O que te digas eso de: “con este tipo de cosas no me extraña que las cosas me vayan como me van”, pero te conozco. Se lo que piensas, como eres, lo que sientes y como en poco tiempo volverá a cambiar todo en esa cabeza. Por eso te escribo.

Te escribo porque se que lo necesitas. Porque me he cansado de verte sufrir. Te escribo para que te acuerdes del dolor y así evites caer en la tentación que tan buena ocasión presenta la soledad. Tómate esta carta a modo de antídoto al que recurrir en caso de emergencia emocional. Ese tipo de emergencia que se desencadena cuando olvidas, tan rápido como lo haces, ese sufrimiento que tanto daño te hace.

Es perfecta para la ocasión esa frase que dice “olvidamos lo que debemos recordar y recordamos lo que debemos olvidar” Así que hoy quiero que recuerdes para que puedas olvidarla.

Quiero que te acuerdes de esa sensación de vacío que dejó. De su indiferencia y de la facilidad con la que cambiaba de opinión. Y tu con ella. De los silencios incómodos de camino a casa y de aquel beso en la mejilla que supo a punto y final. Sobretodo acuerdate de aquel beso amargo. Desolador. Que marcaba un desenlace. Que no dejaba lugar a la imaginación porque nunca volveríamos a tener que usarla.

Acuérdate de la facilidad con la que olvidó tanto dicho y tanto vivido y acuérdate de como aquella profunda tristeza te invadía y tu felicidad se precipitaban gota a gota por el asfalto y la acera que se turnaban mientras andabas cabizbajo y desesperanzado de camino a casa, sin mas objetivo que unas sábanas y una almohada donde rendirte sin miramientos. Donde cerrar los ojos y despertarte lejos de todo y de todos.

Acuérdate de todo para no volver a tropezarte. Que te sirva de ejemplo y sepas aprender de el, y cuando esa soledad eche mano del recuerdo lee esto, siéntate, cierra loso ojos y respira. Respira muy hondo.

Acuérdate de la conclusión a la que tantas veces ya has llegado y que con tanta facilidad se difumina en esa cabeza tuya. Para eso te escribo. Para no dejar de recordártela. Porque se de tu impaciencia, de tu amor por el amor, de tu bondad y de todas las veces que has perdido la esperanza por esa personalidad tan halagada por tantos y que tu tantas veces no puedes evitar ver como un gran lastre. Deja de buscar. Llegará. Te prometo que llegará.

Así es tu vida y así te lo ha demostrado la experiencia.

Y si por cualquier cosa no lo hace, no culpes a la vida o busques a quien echárselo en cara. Agradece tanto vivido y tanta gente encontrada en tu camino. Puede que te resulte difícil leer esto, dado lo sentimental y enamoradizo de tu esencia, pero deja de soñar con esa vida que no tienes para empezar a apreciar esta que esta llena de amor. De amor puro y desinteresado. Del que alimenta las ganas de vivir. Del que no se corrompe. Del que no tiene fecha de caducidad.

Atte. TÚ

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Se olvidaron de la magia

Era curioso como el amor había conseguido cambiar su percepción en tantos elementos de aquella realidad necesariamente subjetiva. Como se había adueñado de espacio y tiempo. De ideas, pensamientos y recuerdos.

Cuántos lugares habían dejado de ser desconocidos a su lado para convertirse en estampas perfectas con la banda sonora de dos corazones que latían como uno solo.


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Cuántos instantes de realidad incomoda y fugaz adquirieron en su formato de recuerdo la dosis perfecta de romanticismo a costa de unos pocos segundos dilatados, robados instintivamente al tiempo.

Qué maquillada y distorsionada era aquella nueva perspectiva en que el amor y el odio se enfrentaban para acabar dejando irreconocible su esencia a favor de un momento perfecto que siempre condicionó por su falta aquel difícil comienzo.

Faltó la magia. O puede que ya la tuvieran. Que lo único que faltara a aquel momento fuera una canción de fondo y un intercambio de miradas a cámara lenta mientras ella pestañeaba, como consintiendo y dando pie a lo que estaba a punto de suceder.

                     Pero la magia no existe.

                                  O al menos…… eso dicen

Realmente aquella era su magia. La verdadera magia de unos ojos que se iluminaban, de unos corazones que se aceleraban, de unos labios temblorosos esperando con ansia el siguiente acercamiento.

Aquella magia se recreaba y se reciclaba una y otra vez en su mente mientras inventaba y reinventaba deliberadamente la escena. Mientras alimentaba su recuerdo con la inseguridad de aquel primer beso y la nostalgia de una caricia que nunca advirtió como la última, pues de haberlo sabido, la habría prolongado hasta el infinito.

Cómo no dejaba de revivirlo cada vez que pasaba cerca de ese lugar, cerca de aquella “zona cero” y de forma impulsiva y potencialmente masoquista, miraba cada detalle con esos ojos que hacen revivirlo y extrañarlo todo.

Que cruel e irónica la forma en que evitaba pensar en ella mientras imaginaba como aquellos segundos se repetían en bucle y no los dejaba escapar el tiempo, el único enemigo del “nosotros” con el que ya fantaseaban y que siguió corriendo una vez dejaron de hablarse, de quererse, de pensarse…

Porque la parte mas pesimista de cada uno de ellos decidió que pensarse sería complicado. QuIMG_0279e traería consigo problemas, discusiones y momentos complicados. Ajusticiaron inconscientemente algo tan perfecto con una pequeña pero letal dosis de miedo y desconfianza.

Se olvidaron de todo lo que podían haber ganado. De lo que el amor trae consigo. De como alimenta el alma, la vida y da sentido. De la forma que tiene de convertir cada día en único. De como deja volar la mente para seguir sorprendiendo y enamorando y de como poco a poco lo que se suele tachar de rutina acaba siendo una perfecta compenetración.

Confiaba en que todo se acabaría olvidando pero aquellos sentimientos encontrados siempre estaban de vuelta, valiendose de momentos de debilidad para aplacar con certeza cualquier lejana y lenta recuperacion. 

Puro auto engaño disfrazado de perfecta estrategia.

Acostúmbrate, (solía susurrarle mientras se revolvía una vez mas en aquel estrepitoso fracaso) Su recuerdo no durará demasiado, solo será eterno.

Y aún sigo susurrándoselo. Para que no se le olvide. Para que tenga los pies en la tierra y no se deje embaucar por la seduccion del olvido. Porque decírselo a nadie es mas fácil que aplicarse el cuento. Porque lo ajeno se ve con diferentes ojos que lo que es propio…

PREMIO LIEBSTER AWARD (III)

Muchas gracas una vez más Marcial

Premio LIEBSTER AWARD (III) OTORGADO por Marcial Candioti https://marcialcandioti.wordpress.com

PREMIO BOR LITARCIHIS BLOGGER (II)

Muchas gracias por el premio Marcial. Espero no tardar demasiado en volver a publicar

Un abrazo

Premio BOR Litarcihis Bloguer, (II) OTORGADO por Marcial Candioti https://marcialcandioti.wordpress.com

Premio Best Blog II

Esta entrada te la dedico Marcial y la escribo como homenaje y agradecimiento por el fiel seguidor y lector que eres. Por tu comentarios, tu apoyo y tus frases que tanto me alientan y me liberan de esa pereza y desgana que a veces se apodera de mi.

Recibo este premio a mi joven e inexperto blog con la ilusión de un primer premio y la alegría de saber que alguien lee y disfruta con esta pequeña parte de mí que dejo salir, en forma de palabras bañadas de experiencia, con tintes de realidad, fantasía y utopía a partes desiguales.


Si bien evito publicar por publicar hoy me permito la libertad y el atrevimiento de contestar a una gran pregunta que se adjuntaba en el premio:

best-blog1¿De que hablas en tu blog?

Pensando en la respuesta se me viene a la mente otra pregunta muy relacionada con el tema: el porqué del blog. El porqué de escribir.

Puede que hasta hoy no haya tenido demasiado claras las respuestas, pero las preguntas me han hecho reflexionar y ha acabado siendo sorprendentemente sencillo y enriquecedor.

En mi blog hablo de todo y de nada. De lo que fue, de lo que pudo ser y de lo que nunca sera. Doy a mi experiencia una nueva dimension. Mas distorsionada, pero mas perfecta y ansiada.

Me desahogo. Me deshago

Como decía un artista al que admiro: “No me considero una persona triste” Con mis palabras puedo sentir todas las emociones. Sonrío, tiemblo y me enfado. Río, lloro y ardo. Me inquieto. Me desespero .

Viajo y me desnudo. Aparezco y desaparezco. Dejo que mis palabras vivan tanta pasión contenida, tantos gritos silenciados y tantos llantos evitados. Que cierren cicatrices y que calen. Las dejo que entren y salgan, que vivan y revivan por mi, y me permito cometer la insensatez de dejar que mi corazón y mi mente se apoderen de mis manos y bailen sobre el teclado o cualquier material que sirva de medio para tal fin.

Las letras y las palabras son mis aliadas. Las únicas que tuve, tengo y tendré. Las únicas de las que me fío. Las únicas que nunca me harán daño, porque son mías.

Me emociona escribir y creerme autor en este inmenso océano de información y creerme solo. Porque no pretendo trascender más que tantas dudas, tanto dolor y tanta obsesión.

Me reconozco un loco, por creerme autor, pero disfruto con el sonido de mis teclas y con un puñado de palabras que guiadas por un fugaz momento de inspiración se ordenan en tu mente a la vez que aparecen en el papel, quedando para siempre mías.

Me fascino pensando en la forma en que el autor convierte en arte su dolor y se apodera del desconsuelo. En la forma en que se alía con la angustia y me rindo ante esa capacidad envidiable con la que viste con palabras aterciopeladas la realidad sobrecogedora que lo supera.

Bendito arte

Disfruto con esa metamorfosis y envidio la forma en que se hace inmortal. Cómo da la oportunidad sin exhibirse. Tímido pero ansioso a la vez. Para el que lo quiera. Para el que sepa apreciarlo, como un diminuto tesoro

Este es mi tesoro. Mi pequeño tesoro

Me encantaría que mis palabras sirvieran de motivación. Que os enamoren. Que os acojan y sepan consolaros. Que lleguen lejos. Que no sean en vano.

Porque adoro escribir y espero no dejar de hacerlo. Porque me encantaría ser publicado pero no “vivir del cuento”

Emocionar con una buena historia.

Hacer que tanto valga la pena.

POR ESTO ESCRIBO