Si tú quisieras…

Y entonces ella compartió esto…

La pieza que me falto

Si tú quisieras te regalaría mis buenos días sin importarme quien de los dos fue el último en darlos. Si tú quisieras te desayunaría a besos y sonrisas, con la única condición de que el segundo turno sea para mí.

Si tú quisieras me cogería de tu mano y te arrastraría a todos los sitios a los que siempre he querido llevarte, lugares mágicos, más mágicos aún si puedo disfrutar de tu compañía.

Si tú quisieras te ofrecería mis mejores días, esos en los que todo son risas y carcajadas, siempre y cuando te quedes a mi lado en los grises y me abraces como nadie más sabe hacerlo.

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Si tú quisieras te prepararía el café como te gusta: solo y con dos cucharadas de azúcar listo para tomar, pero te tocaría a ti preparar las tostadas.

Si tú quisieras podría convertirme en tu mejor confidente, tu mejor baúl para…

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Oda al lugar de donde vengo 

A veces, cuando estoy agobiado o mi realidad y mi rutina me sepultan viajo a mi mundo. Donde no se opina ni se hiere. Donde no hay guerras ni conflictos armados, porque no existe la intolerancia ni esa maldad con la que tanto intima el ser humano de este mundo al que no tengo ningún interés en pertenecer. 

Allí, de donde yo vengo, puede alabarse la belleza sin miedo a ser tachado de pervertido o suscrito a cualquier tipo de etiqueta. No existe la pobreza porque nadie posee, solo comparte, porque son conscientes de que lo humano prima sobre lo material y ninguna vida merece ser más feliz que otra y allí, por suerte, eso es lo único que importa. 

En el mundo del que vengo no hay lugar para el miedo a la exclusión, el rechazo o la discriminación. Nadie se cree mejor que nadie, porque realmente nadie lo es y la individualidad no solo se tolera, sino que se aplaude.

Allí nadie tiene miedo a decepcionar, porque nadie establece para otros meta o límite alguno que le impida soñar, porque nadie necesita más alas que las de la autoconfianza y el apoyo para poder volar alto. Muy alto

La gente de mi mundo no envidia ni desmerce. No destruye ni encadena la grandeza por estúpidos complejos de inferioridad.

Allí nadie juzga porque nadie espera ser juzgado y tampoco critica lo que no entiende, porque han descubierto que las palabras y comentaros negativos no sirven más que para mutilar la felicidad de quien las sufre.

La vida allí es feliz y la felicidad la única forma de vida

Allí de donde yo vengo ya no existe. Ya no recuerdo siquiera si alguna vez existió de verdad, pero si alguna vez lo hizo, su inocencia y majestuosidad intimidaron a la raza humana y sufrió el terrible destino que sufre la diferencia, la novedad y la belleza en el lugar donde ahora simplemente sobrevivo.