Perfecta recaída

Como dos adolescentes descubriendo por primera vez la seductora libertad de la madrugada. Con horas de minutos infinitos, con minutos de segundos eternos. Por delante toda la noche y algunas copas de alcohol barato. Bebiéndonos la vida. Disfrutándonos a tragos cortos.

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“Así no”, repetía una y otra vez mientras me estremecía con las caricias de sus labios rozando mi cuello a un ritmo que ganaba velocidad y pasión con cada beso.

“Así no” me repetía sin demasiada credibilidad apartando sus labios de los míos buscando inspirar en el aire húmedo y cálido que se mezclaba con su perfume el oxigeno suficiente para la siguiente arremetida.

Aquella noche solo cometimos el error de dejar de besarnos. Tan pronto nos hubimos alejado lo suficiente fue inevitable no pedirnos explicaciones, arrepentirnos y reabrir viejas heridas del pasado. Los reproches afilados se hacían paso hasta llegar a las puertas de unos corazones encogidos por un puntual recuerdo amargo.

Superados los primeros segundos de esa tensión que desata la sinceridad y un silencio incomodo llenado únicamente con el ritmo de nuestros pasos conseguimos desahogarnos. Desnudarnos.

Ella recuperaba parte de su encanto mientras cicatrizaba mis viejas heridas con prudentes gestos y palabras de consuelo.

Siempre me conoció bien.

Mientras perdíamos fuelle íbamos ganándonos y cada asunto cerrado nos devolvía parte de la ilusión que había quedado sepultada debajo de tanto rencor e incertidumbre hasta dejar al descubierto aquel recuerdo.

Nuestro recuerdo.

Le confesaba a la cara lo que le escribía hacia años Ahora era increíblemente fácil. Sin mas consecuencias que una profunda tranquilidad.Habíamos crecido. Habíamos madurado

Ni siquiera nos importó que aquella no acabara como las demás noches. Aquella versión perfeccionada por la empatía parecía hacerla mas humana e irresistible.

De aquella noche me quedo con aquel final, aquella apoteósica explosión de sentimientos. Me quedo con nuestras cabezas buscando una complementariedad perfecta, el olor de su nuca y nuestras manos entrelazadas acariciándose despacio. Con ternura.

Era bonito.

Era romántico.

Era perfecto.

Sentados en aquel banco con el sol saliendo a nuestras espaldas me sonreía por lo tópico y utópico de la estampa. Su habitación a pocos metros y nosotros aprendiendo a ir despacio. Por fin el tiempo nos daba la segunda oportunidad que nos merecíamos. A pesar de todo… Después de tanto.

Un ultimo ” nosotros” antes de cerrar el eterno capitulo. Antes de dejarnos seguir con nuestro particular presente endulzado por aquel inesperado pero puntual momento en que dimos rienda suelta a tanta pasión contenida.

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2 comentarios el “Perfecta recaída

  1. FlorProfusa dice:

    Pffff por un momento creí que no dejarían atrás las heridas! Excelente final.

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  2. Reblogueó esto en Marcial Rafael Candioti IV – Mi Legado: Humanidad, Solidaridad, Independencia, Libertad: sin Concesiones para Publicar Noticias – y comentado:
    DALE, ESCRIBI, TENES MUCHAS CUAIDADES, ES INNATO, NO TE PARES.
    ABRAZOS, MARCIAL

    Me gusta

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